Ricardo Costa, resentido con el PP e indignado por su actuación

El llamado caso Gürtel sigue suscitando un gran interés por parte de los medios. Este lunes comenzaban las vistas de la pieza separada relativa a la supuesta financiación irregular del PP en la Comunitat Valenciana. Tras las declaraciones de Francisco Correa y Enrique Crespo, se esperaba que el caso siguiera alimentando los medios con grandes titulares. Y llegó el turno de Ricardo Costa, resentido con el PP e indignado por su actuación.

Sabíamos que la intención del ex secretario general del PP valenciano era colaborar con la justicia. Tras las incendiarias declaraciones de Correa, Pérez y Crespo, su estrategia de defensa pasaba por intentar apuntar más alto en la jerarquía de responsabilidades.

Análisis emocional de un Ricardo Costa resentido con el PP


El que en su día fuera uno de los miembros de mayor confianza de Francisco Camps, se presenta ante el juez con una comparecencia bien preparada, aparentemente.

Al comenzar su declaración, muestra un alto grado de CONFRONTRACIÓN al enumerar las cantidades de dinero que diversas empresas hacían entrega a la supuesta caja B del partido. Cabe destacar cómo se dispara enormemente la AVERSIÓN al referirse al empresario alicantino, Enrique Ortiz.

De manera muy pausada asevera: “Yo lo supe” con una clara AVERSIÓN sin duda por el arrepentimiento sincero que parece mostrar. Sigue con un reflexionado y largo silencio en donde se le dispara el MIEDO. A continuación “No lo impedí” con alta activación en su RESENTIMIENTO.

“Y omití mi obligación de denunciarlo” MIEDO y AVERSIÓN. Es consciente de su situación y puede desprenderse de sus emociones que sabe lo que le espera. Inmediatamente, su pensado silencio muestra CONSTERNACIÓN. No le ha gustado su comportamiento y teme a las consecuencias.

Igualmente, a continuación de su arrepentimiento, dice “…y por lo tanto estoy dispuesto a asumir las consecuencias que eso conlleva”, donde aflora el ABORRECIMIENTO.

Llega el turno para hablar de la relación con la sede nacional. Al referirse a su visita a la calle Génova prosigue “…mantengo en la sexta planta una reunión con el gerente nacional, en aquel momento Luis Bárcenas”. Sus emociones de RESENTIMIENTO, REPULSIÓN y CONFRONTACIÓN son constantes y especialmente altas y sostenidas.

El momento cúlmen arriba al hablar del que fue su jefe. A la vez, es el momento menos claro y más dubitativo del declarante. Al referirse al mensaje que le dan sus superiores valencianos para transmitir al gerente del PP nacional, vemos un Costa un tanto nervioso. Al decir “…inducida o que él me plantea que se la ha dicho el presidente Camps” expresa DESAGRADO, MIEDO y RESENTIMIENTO. Acusa a los que fueron sus grandes compañeros y amigos de partido. Pretende transmitir seguridad mirando fíjamente a su interlocutor pero realmente parece consternado.

Al citar la respuesta de Luis Bárcenas: “Eso es una práctica prohibida en el Partido Popular a nivel nacional” vuelven la AVERSIÓN y el RESENTIMIENTO. Puede ser que sienta un profundo sentimiento de culpa por la pasada actuación. Queda claro en “…y sería un Filesa 2” con su RECHAZO y DESAGRADO.

Fruto de la concienzuda preparación de su intervención, muestra un alto índice de ANTICIPACIÓN en “Si es cierto que el PP se financiaba con dinero negro”  Una frase muy contundente que le produce además gran INDIGNACIÓN.

Al finalizar la comparecencia, a preguntas del juez de si eran aportaciones en metálico de los empresarios, Costa vuelve a mostrar ABORRECIMIENTO.

Costa contribuye a acrecentar el problema

Parece claro que está realmente consternado por la situación. Se ha presentado muy seguro de sus palabras y colaborativo con el magistrado. Sus emociones son bastantes coherentes con lo que quería transmitir. No obstante, en el momento de hablar de sus compañeros de partido en Valencia, ha sido algo menos claro. Quizás siente que está traicionando a los que le encumbraron como uno de los hombres fuertes del partido. Es posible que haya llegado a esta cita un tanto coaccionado por algunos.

Los escándalos de corrupción siguen envolviendo al Partido Popular. Se siguen acumulando testimonios sobre una época vital para la continuidad en el partido del hoy presidente del Gobierno. Mariano Rajoy ha mostrado en otras ocasiones una manifiesta laxitud en atajar estos problemas de raíz. Veremos si sigue esta escalada de declaraciones y si esto pasa factura al partido.