Las emociones de la segunda sesión del debate de investidura

Después de un debate de casi 5 horas y una investidura fallida con una mayoría en contra, todo parece indicar que estamos más cerca de terceras elecciones. Este es el análisis emocional de la segunda sesión del debate de investidura. ¿Habrá elecciones el 25 de diciembre? El 60% del comportamiento es predecible por la emociones. Las emociones de cada uno de los líderes políticos nos dan unas claras claves de los siguientes pasos.

Un Sánchez dominado por la ira contra Rajoy

Se esperaba que Sánchez mostrara su alternativa a su discurso de NO, NO y NO. Pero no fue así. Sánchez volvió a mantener la misma posición en el debate previa acompañada con mucha IRA. Y es que no debemos olvidar que estas aguas vienen a estos lodos. Así, afirmó: “España necesita un presidente decente y usted, señor Rajoy, no lo es“. De hecho, la primera intervención de Sánchez fue un ataque directo y centrado en la persona de Rajoy. Pero, ¿qué hay detrás de su enojo? Su resentimiento al rechazo que el PP mantuvo a su investidura, lo cual todavía parece pesar al líder del PSOE.

Su discurso en algunos momentos està marcado por el elitismo, focalizándose en una carga emocional profunda. En algunos momentos su cara refleja ENFADO cuando expresa que Rajoy no está capacitado para gobernar y no tiene credibilidad. Algunas otras veces se observa DISGUSTO. 

Por lo tanto, ¿habrá algún cambio en la posición de Sánchez? Parece que la respuesta es un claro no.

¿Hay una alternativa desde la izquierda?

Recordando esa esperanza de tener una alternativa, ayer se vio a Pablo Iglesias extendiendo una mano a Pedro Sánchez como una posible alianza de izquierdas. Pero la secuencia emocional de las reacciones de Sánchez en comparación a la mano tendida de Iglesias fue la siguiente:

ÉXTASIS de Sánchez cuando Iglesias le agradeció que haya paralizado un gobierno de Rajoy. Sin embargo, el ENFADO cuando Iglesias le dice que tiene muchas cosas diferentes con él. En resumen, Iglesias reconoce su posición, pero no está listo para negociar una alternativa desde la izquierda.

El rol de Rivera

En sus intervenciones hemos visto NEUTRALIDAD  y un discurso muy temperado. Era el candidato que menos tenía que perder y eso se notó. En su discurso, repitió las palabras de los días previos enfatizando que “estamos hablando con aquellos que no hablan y estamos de acuerdo con aquellos que no están de acuerdo”.  La intervención de Rivera llamó la atención por su PÁNICO en sus últimos palabras.

La ironía y molestia de Rajoy

El discurso del día 30 de Rajoy fue sin lugar a dudas un ejercicio de contención emocional. Nos encontramos con un Rajoy que expermienta PÁNICO ante la investidura que ya se sabe fallida. Un discurso plano que va acompañado de ENFADO cuando se refiere a la Constitución de 1812, lo cual le enfrentó directamente a la tribuna con Pablo Iglesias.

Por lo tanto, en base a las reacciones emocionales de cada uno de los líderes, la respuesta es clara. Estamos llegando a unas terceras elecciones. Otra cosa será si alguien pone remedio.