Wilders condenado por incitar a la discriminación se muestra seguro y optimista

Geert Wilders, líder del Partido para la Libertad, se sitúa en cabeza según las últimas encuestas pese a incluir entre sus propuestas acabar con el islam y la salida de Holanda de la UE.

El político ultra holandés mantiene un discurso que le llevó a ser condenado por un delito de mensajes racistas e insultos contra los marroquíes llegando a calificarles de “escoria”. La inmigración musulmana es una invasión, un problema existencial que sustituirá a nuestra gente, eliminará nuestra cultura y pondrá fin a nuestra libertad. Paradlo ahora, declaró el líder ultraderechista.

Wilders condenado por incitar a la discriminación

El candidato respondió a través de un vídeo en el cual defiende su libertad de expresión mostrando DELEITE y OPTIMISMO al referirse a los jueces que le condenaron expresando “nadie confía ya en ustedes” .Advierte, además que nadie le silenciará sin mostrar en ningún momento arrepentimiento por las declaraciones manifestadas y continúa hablando del “problema marroquí”

Las emociones primarias que desde Emotion Research LAB se han podido detectar en el discurso de Wilders son predominantemente positivas. Pese a haber sido denunciado por más de 6400 personas holandesas y marroquíes, muestra confianza en sí mismo y su idea de“devolver Holanda a los holandeses”. Puede resultar sorprendente cómo Wilders revela ALEGRÍA al referirse a los Países Bajos como “país enfermo”.

Sin embargo, el tono de su discurso cambia al referirse a los marroquíes.  El candidato holandés muestra CINISMO y ASOMBRO al expresar que “Los marroquíes no son una raza, y la gente que critica a los marroquíes no son unos racistas”.

INCOMODIDAD y ASCO se manifiestan cuando Wilders afirma que ni él ni sus votantes son racistas.  Su programa está dominado por ideales de desislamización y emociones que ponen de relieve el sentimiento de rechazo que le genera la inmigración musulmana.

Wilders, a quien muchos comparan con Trump se presentará a las elecciones el próximo 15 de marzo en Holanda. En su política está siempre presente la intención de cerrar fronteras, mezquitas o prohibir la religión islámica.