Una Cataluña independiente produce tristeza en Rajoy

El Gobierno de España y el Gobierno de la Generalitat de Catalunya, ahora con Carles Puigdemont como líder, retomaron las relaciones que se habían roto hacia ya dos años debido al tenso asunto sobre la autodeterminación de Cataluña. El Presidente catalán llegó a la Moncloa en un día poco apacible en la capital española que parecía predecir que esta reunión tampoco resultaría placentera. Puigdemont no se mostró sorprendido de los desacuerdos: “Nos separa un abismo”, declaró y en la conferencia de prensa, se corroboró que una Cataluña independiente produce tristeza en Rajoy como se ha analizado desde Emotion Research Lab mediante la técnica de reconocimiento facial de emociones.

Mariano Rajoy tuvo detalles especiales con el presidente catalán al regalarle la segunda parte de El Quijote y al comparecer ante los medios de comunicación, algo que no suele hacer en otras entrevistas con presidentes autonómicos y que además no hacía desde hace un mes. Por su parte, Carles Puigdemont no renunció a sus principios y le entregó a Rajoy la parte del discurso de investidura del pasado 10 de enero en el que relataba su compromiso independentista.

Una Cataluña independiente produce tristeza en Rajoy

La independencia de Cataluña no es un asunto fácil para el Gobierno en funciones que durante todo su legislatura ha tenido que enfrentarse a desafíos por parte del Gobierno de Artur Mas como la consulta catalana promovida por el Govern el 9 de noviembre de 2014 donde el 80,76% de los votantes votaron sí a las dos preguntas propuestas sobre Cataluña como un Estado independiente. Es coherente que emociones como la TRISTEZA, la TRAICIÓN y la INDIGNACIÓN prevalezcan en el discurso de Rajoy tras esta reunión. La alta activación en las palabras del Presidente en funciones muestran que se siente realmente estimulado y que  la autodeterminación catalana no es un asunto ante el que se muestre impasible.

La TRAICIÓN en el discurso se da cuando habla de la independencia como de algo “personal”. Tanto Rajoy como el PP han mostrado siempre rechazo hacia un referéndum o una posible independencia de Cataluña. Su acérrima defensa de la unidad de España concuerda con el enfado  y la sorpresa que le produce que una parte de España pueda resquebrajarse. El mismo planteamiento se deduce de su afirmación de que el futuro de España “lo deciden todos los españoles” y “lo que vamos a defender” y que mientras él se mantenga en el Gobierno, ningún referéndum separatista se llevará a cabo.

La TRISTEZA es predominante en todo su discurso y resulta tremendamente congruente con las emociones negativas que el Presidente de España en funciones siente hacia este asunto. La tristeza asoma en su argumentación cuando habla de “este asunto”, “defender”, “la unidad de España”, “la soberanía nacional” y cuando habla “de todos los españoles”. Mariano Rajoy se muestra triste por la posibilidad de que lo que él defiende, pueda romperse.

“Sin ley no hay democracia” ha sido una de las frases más comentadas por los medios de comunicación. El análisis emocional expresa que el líder del Partido Popular mostró DESESPERACIÓN, ENFADO y TRISTEZA. De nuevo se observa como Rajoy se muestra negativo a aceptar la petición de Puigdemont de permitir desde el Gobierno español un referéndum sobre la independencia de Cataluña. Estas emociones negativas logra trasladarlas en sus palabras y aunque se muestre abierto al diálogo, le advierte de que su obligación es “cumplir y hacer cumplir la ley”.

A pesar de las profundas discrepancias que les separan, ambos dirigentes cerraron la posibilidad de que en breve sus respectivos vicepresidentes, Soraya Sáenz de Santamaría y Oriol Junqueras, se reúnan para estudiar otros puntos como la coordinación de la respuesta ante la crisis de los refugiados, el nuevo modelo de financiación autonómica o la distribución del déficit.