Una Aguirre indignada presenta su dimisión

Esperanza Aguirre presentó el 14 de febrero su dimisión como Presidenta del PP de Madrid tras las informaciones surgidas esta semana sobre la trama de corrupción de la Púnica y el registro de la guardia civil de las oficinas de los populares madrileños en busca de pruebas sobrepresunta financiación ilegal. Según su análisis emocional, una Aguirre indignada presenta su dimisión y pretende asumir su responsabilidad política por la falta de vigilancia en temas económicos y por el nombramiento de Francisco Granados, hombre de su confianza en el partido y que actualmente se encuentra en prisión.

“Yo debería haber vigilado mejor. En lo que he vigilado, puedo decir que no me consta que haya habido ninguna financiación irregular y mucho menos ilícita en el Partido Popular de Madrid.Por lo tanto, no tengo ninguna responsabilidad directa en esas actuaciones que están apareciendo en estos días, pero entiendo que sí tengo una responsabilidad política. Una responsabilidad política que asumo porque creo que hay que asumir las responsabilidades políticas y, por eso, les anuncio mi dimisión. Sí quiero decirles que he hablado con el Presidente del partido y él ha dicho que lo comprende”. El análisis basado en el reconocimiento facial de emociones muestra la INDIGNACIÓN que Esperanza Aguirre manifiesta en su discurso de dimisión en Génova. Esto se debe a que el contexto actual la ha forzado a presentar su renuncia al ser la máxima representante del partido en la Comunidad de Madrid.

Análisis emocional

 

  • “Yo debería haber vigilado mejor”: Indignación. La ya ex presidenta de los populares de Madrid siente que su supervisión en los asuntos de corrupción que han asolado al partido no ha sido eficaz.
  • “Ninguna financiación irregular y mucho menos ilícita”: Odio y miedo. Estas emociones reflejan la inseguridad de Aguirre ante la corrupción en el partido que ella ha presidido lo que no es coherente con la convicción que transmite en su discurso.
  • “No tengo ninguna responsabilidad directa”: Indignación y tristeza. Esperanza Aguirre es coherente con sus emociones. Cree injustas las acusaciones que dirigen los medios hacia su persona en este asunto en particular.
  • “En esas actuaciones que están apareciendo en estos días”: Traición. Aguirre, en esta parte de sus declaraciones, se siente traicionada tanto por los medios de comunicación que están sacando a la luz los casos de corrupción en su partido como por los propios cargos involucrados en las tramas por las que ella se ha visto obligada a dimitir.
  • “Porque creo que hay que asumir las responsabilidades políticas”: Desaprobación y odio. Estas emociones no son coherentes con su discurso y reflejan que ella no cree que sea la que tenga que asumir esta responsabilidad.
  • “Por eso les anuncio mi dimisión”: Indignación y desesperación. De nuevo, con el análisis emocional se observa que no se siente cómoda con esta tesitura y que la ha llevado a dejar el cargo.
  • “He hablado con el presidente del partido”: La indignación de la concejala madrileña al hablar de Mariano Rajoy refleja la desaprobación por la falta de responsabilidad política del Presidente del PP respecto a los casos de corrupción que asolan su partido.
  • “Y él ha dicho que lo comprende”. Miedo, consternación y odio. Las emociones de Aguirre en esta parte del discurso son consistentes con la falta de apoyo recibida por el máximo líder de su partido.

La lideresa está convencida de que ha asumido su responsabilidad política por haber dimitido. A partir de ahora se abre la batalla por su sucesión, donde habrá que ver si el sector que la apoya tiene más peso específico que el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. En todo caso, su renuncia ha abierto un nuevo cisma en el partido nacional. De manera subrepticia su gesto apunta a Mariano Rajoy quien recibe toda la presión para hacerse cargo del partido en Madrid, acuciado aún más por la lacra de la corrupción. Muchos analistas han querido ver un nuevo revés de Aguirre hacia el todavía presidente del PP.