El pánico de Clinton ante un Trump irritado con la prensa

Emociones negativas el preludio de una confrontación creciente en la recta final.

Ningún candidato logró sacar provecho de los debates.

El tercer y último debate antes de las elecciones presidenciales de EEUU ha dejado momentos para recordar. Este debate, al contrario que los dos anteriores, se ha visto determinado por el pánico de Clinton ante un Trump irritado con la prensa.

Trump llegaba a este debate tocado de nuevo por los escándalos sexuales que le envuelven. Clinton hacía días que se mostraba en público a cuentagotas. Todas las encuestas le dan por ganadora y no quiere arriesgar. Y así llegaron ambos candidatos a este debate, el último hasta las próximas elecciones donde se elegirá al sucesor de Barack Obama en la Casa Blanca. La inmigración, el aborto, las relaciones con Rusia y los problemas legales de las fundaciones de ambos han centrado este debate en donde las diferencias entre ambos candidatos se magnificaron. Esta vez no hubo saludo inicial ni final.

Trump irritado con el favoritismo de la prensa hacia Clinton

 

Trump no nos tiene acostumbrados a quedarse callado. Y tampoco lo hizo esta vez. Además de volver a recordar por enésima vez los escándalos de los correos electrónicos de su rival y reafirmar la construcción de un muro entre Estados Unidos y México para alejar del país a los “bad hombres”, tachó a Clinton de “asquerosa”. Y fue más allá. Acusó a la prensa de ser “deshonesta” y “envenenar las mentes de los oyentes”. La DEPRESIÓN, la ENVIDIA y la CULPA acompañaban a su argumentación hacia ese presunto favoritismo hacia la familia Clinton. Trump siente envidia. Él no es el candidato ideal de los medios de comunicación y no esconde su DECEPCIÓN e IRA por que eso ocurra.

Sin embargo, Trump es un candidato lleno de amor propio. El líder republicano fue más allá y destacó que aun con los esfuerzos de la prensa, los votantes “al fin están viendo a través de esas mentiras”. La ARROGANCIA de Trump en este momento resulta coherente con su verbalización, aunque no parece que crea en su victoria. Al menos ya parece que está urdiendo una estrategia insólita. Trump ha amenazado con no reconocer los resultados si Clinton gana en noviembre. Inaudito en la democracia estadounidense que siempre se ha basado, tras unas elecciones, en “transición pacífica de poderes”. Nada con Trump es corriente.

Clinton, llena de pánico, asombrada con el apoyo de Putin a su rival

 

El pánico de Clinton ante un Trump irritado con la prensa se debió a sus palabras hacia el Presidente de Rusia, Vladimir Putin. Putin ha afirmado en diversas ocasiones que él prefiere a Trump en el gobierno. ¿Cuál es su razón para estar a favor del candidato republicano? Para Clinton es sencillo y así lo argumentó anoche. Trump es “una marioneta” de Putin. Este contratacó afirmando que el ruso “ha demostrado ser mucho más inteligente que ella”.

Clinton resultó absolutamente coherente con el mensaje que quería hacer llegar a los oyentes. El PÁNICO y la TRAICIÓN hacia Trump por alentar a Putin a espiar a los americanos, llenaron su mensaje de congruencia y compromiso. El ASOMBRO también aparecía en su rostro ante estas acusaciones hacia su rival. Clinton se encontraba perpleja de que Trump no condenase estos hechos, e incluso acepte ayuda de su parte.

Clinton acusó al gobierno ruso de interferir en las elecciones estadounidenses, posicionándose claramente del lado de Donald Trump y mostró la IRA, el PÁNICO y la PESADUMBRE que ello le produce. Otro tema que dejó a la vista que los dos candidatos son cada vez más rivales.

Clinton continúa aventajando a su contrincante. Sus emociones, aunque siguen siendo tan negativas como en el pasado debate, favorecen al mensaje coherente y comprometido que busca dar. Por otro lado, Trump sigue su estrategia, con un discurso plagado de arrogancia e irritación. ¿Quién será el próximo presidente de los EEUU? En 20 días sabremos la respuesta.