La desbordante ira de Cameron tras el referéndum del Brexit

El Brexit ya es una realidad. Reino Unido ya no forma parte de la Unión Europea. Así lo decidieron durante todo el día de ayer los británicos en un referéndum histórico con una participación de más del 70% donde resolvieron por un 51.9% de los votos que Reino Unido dejará de ser un país vinculado a la Unión Europea. Se llevaba meses preparando esta trascendental votación que, por su resultado, ha despertado la desbordante ira de Cameron tras el referéndum del Brexit que Emotion Research LAB examina.

Esta mañana, tras conocerse la decisión, los mercados han amanecido con una caída histórica de la bolsa que ha colocado tanto a la Unión Europea como a Reino Unido en un desafío que, a partir de ahora, tendrán que enfrentar por separado.

Las declaraciones de los líderes del mundo no se han hecho esperar. El Gobierno francés, con Hollande a la cabeza, ha demandado que la salida de Reino Unido sea rápida; Mariano Rajoy, Presidente de España en funciones ha tratado de tranquilizar a los miles de españoles que viven actualmente en Gran Bretaña y Angela Merkel, la canciller alemana, ha declarado que este ha sido “un punto de inflexión para Europa”. Sin embargo, la comparecencia más esperada era la de David Cameron, el primer ministro británico que siempre se había mantenido a favor del “Remain”.

La desboradante ira de Cameron tras el referéndum del Brexit

Frente al 10 de Downing Street, Cameron ha comparecido, visiblemente compungido para anunciar su dimisión en octubre en un discurso cargado de IRA y con unos niveles de seguridad y de autocontrol bajos en su comparecencia. Cameron se mostró DECEPECIONADO al hablar del “pueblo británico”, que ha tomado esta decisión. Resulta coherente ya que él siempre defendió que Reino Unido continuara en la Unión Europea, algo que finalmente no va a suceder. La IRRITACIÓN, el ASOMBRO, la DECEPCIÓN y la PESADUMBRE son las emociones con las que abrió su discurso, lo que hacía entrever su disconformidad con la población, a pesar de reconocer que “ha de ser respetada”. El Primer Ministro británico ha tratado de mantener la calma hacia los mercados sabiendo que la caída de la libra iba a ser inminente, pero no ha logrado que sus emociones fueran coherentes con su mensaje; mientras afirmaba que “la economía británica es fuerte”, la INDIGNACIÓN y el AFRONTAMIENTO envolvían su mensaje en una incongruencia evidente.

El FASTIDIO que transmitía al hablar de “un camino diferente”, de nuevo lograba trasladar su inconformismo y decepción por el resultado del histórico referéndum que el aceptó llevar a cabo, al igual que ocurría cuando esta misma emoción fastidiosa aparecía en su rostro al declararse como todavía “Primer ministro”. Cameron ha presentado su dimisión en esta misma comparecencia y ha comunicado que su decisión será válida a partir del próximo octubre ya que en sus propias palabras, “no creo que sea apropiado que yo sea el capitán que lleve a nuestro país a su próximo destino”. En esta última frase reveladora de su discurso de dimisión, David Cameron de nuevo transmitió IRA y FASTIDIO en sus palabras, lo que disminuyó sus niveles de autocontrol.

Cameron afirmó que no es necesario “un calendario preciso” para llevar a cabo su dimisión pero esta pretendida calma no logró su efecto ya que la PREOCUPACIÓN que transmitió, imposibilitó cualquier ápice de tranquilidad en la población.

Con esta decisión que han tomado los británicos, todos los países miembros de la Unión Europea se han visto perjudicados. Nadie sabe exactamente qué pasará y un camino nuevo para la Unión se abre a partir de ahora. Un camino que esperemos sea beneficioso tanto para los británicos en su nuevo estatus, como para los países que continúan creyendo en el modelo de la Unión Europea.