La consternación de Iglesias tras la reunión con Sánchez

Los partidos políticos españoles han consumido el primero de los dos meses de plazo que tienen para desbloquear la investidura y evitar la repetición de las elecciones, que se convocarán automáticamente el 2 de mayo si para entonces no hay presidente. Tras el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez y un periodo de paralización en las negociaciones, Pablo Iglesias se ha reunido de nuevo con el dirigente del PSOE en el Congreso de los Diputados, con el objetivo de retomar las negociaciones y acercar posiciones de cara a un posible acuerdo entre ambos partidos. Desde Emotion Research Lab, se ha observado la consternación de Iglesias tras la reunión con Sánchez.

Mediante la técnica de reconocimiento facial de emociones se observa cómo las emociones que predominan durante el discurso del líder de Podemos son la consternación y la indignación. Estas emociones son consecuencia de la posición de segundo plano en la que le ha dejado Pedro Sánchez, puesto que éste se decantó por el apoyo de Albert Rivera en primer lugar de cara a un futuro pacto de gobierno. Después de que el acuerdo entre Ciudadanos y PSOE haya fracasado en el Parlamento, Pedro Sánchez ha decidido volver a acercar posiciones con Podemos, visto que les necesita para poder gobernar. La indignación de Iglesias también puede deberse al cambio de estrategia de su partido de dejar de lado las “líneas rojas” para poder conformar un gobierno con el Partido Socialista. Así, se puede observar cómo cuando afirma “le he hecho saber lo siguiente” sus principales emociones son la indignación y la desaprobación.

Durante todo el discurso se observa una activación alta, además de la confianza y el firme compromiso que reflejan una clara voluntad por parte de Podemos de acercarse al Partido Socialista y poder llegar a un pacto para evitar una nueva convocatoria de elecciones. Lo sorprendente es, que cuando menciona “un gobierno a la valenciana” aumenta su miedo y eso le hace perder seguridad. Esto sería entendible puesto que Pablo Iglesias ha admitido que está dispuesto a quedarse a un lado si “mi presencia en ese gobierno es una dificultad para el Partido Socialista”. Llama la atención el odio que transmite a su vez en estas palabras, algo poco coherente y contradictorio con lo que pretende mostrar.

También se puede observar cómo su seguridad desaparece y su miedo aumenta al evocar “al resto de actores” debido al estado en el que se encuentran las negociaciones ya que Albert Rivera no parece estar dispuesto a ceder y permitir un gobierno de o con Podemos, lo que complicaría el posible futuro gobierno progresista que Iglesias propone.

España ha cumplido ya más de 100 días sin gobierno y las negociaciones y los pactos continúan siendo ambiguos. Desde Emotion Research Lab, estaremos expectantes ante las reuniones o cambios de estrategia de los partidos implicados que puedan lograr que finalmente se forme gobierno.