El monumental enfado de Puigdemont tras el referendum

Había una grandísima expectación de cara a la jornada del 1 de octubre. La confrontación entre el gobierno de España y la Generalitat de Cataluña se ha consumado. No obstante, nadie esperaba lo sucedido. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado actuaron de una manera sorprendentemente desproporcionada. Ante esta situación, el monumental enfado de Puigdemont era de esperar.

Ante los ojos de medio mundo, el monumental enfado de Puigdemont se hace patente

Hace mucho que el gobierno presidido por Mariano Rajoy no tenía sintonía alguna con el de Cataluña. Las sucesivas conversaciones entre ambos habían sido completamente infructíferas. Las profundas discrepancias eran palpables ya hace mucho tiempo. Esta situación se ha tornado dramática con los últimos acontecimientos.

Al comenzar su intervención Carles Puigdemont agradece “…a los primeros ministros y presidentes de gobierno de la europa democrática” Muestra PENA y TEMOREl President era consciente del escasísismo apoyo que contaba de los líderes extranjeros. Es incierta en este momento la reacción de los países extranjeros. De ahí sus emociones.

Cuando dice “Me quiero dirigir a las casi 800 personas que han tenido que ser atendidas de diversa consideración…” comienza con ENFADO que torna en IRA. La brutal represión sobre la población le ha molestado particularmente. Sus nivles de activación son especialmente altos.

En “…claras violaciones de los derechos humanos que no pueden quedar impunes” muestra claramente una alta AGRESIVIDAD y DISGUSTO. Aún conmocionado por los hechos, siente una aversión considerable.

Al decir “El Estado español ha escrito hoy una página vergonzosa en su historia de relación con Cataluña” vemos MALESTAR y TRAICIÓN. Es comprensible la sensación tan negativa que le ha producido la respuesta del gobierno central.

Cuando asevera “Los catalanes nos hemos ganado el derecho a ser respetados en Europa” su ENFADO y RESENTIMIENTO es notable. Hasta el momento, toda la Unión Europea les ha dado la espalda. Se siente legitimado tras los sucesos acaecidos. Continúa diciendo “Somos ciudadanos europeos los que sufrimos la vulneración de derechos y libertades”. Su DISGUSTO, ENVIDIA y AGRESIVIDAD se suceden. Además de su desazón, probablemente siente envidia de llegar a poder ser ciudadano europeo independiente. Así mismo, manifiesta agresividad por sentir mancillados sus derechos.

Al hablar de la Unión Europea también comenta “Es necesario que actúe con rapidez para mantener la autoridad moral dentro y fuera del continente” PREOCUPACIÓN, TRAICIÓN y AVERSIÓN. Piensa que Cataluña está indefensa ante el envite de España.

Refiriéndose al conflicto “…ya no es un asunto interno, es una asunto de interés europeo, que apela directamente a los valores fundacionales del espacio de paz y libertad, convivencia y democracia…” Se dispara el DESAZÓN, el ENFADO y la ENVIDIA. Salta a la vista que añora pertenecer a Europa como estado independiente.

“Nos hemos ganado el derecho a ser escuchados, a ser respetados y a ser reconocidos” RENCOR, ENFADO y DISGUSTO. Saca pecho ante los ojos del mundo y exige que le hagan caso.

“Por eso hoy, en esta jornada de esperanza y también de sufrimiento, los ciudadanos de Cataluña nos hemos ganado el derecho de tener un estado independiente” ENFADO, INDIGNACIÓN. Continúa con altos niveles de activación cuando se arroga el derecho a ser libres, hoy más que nunca.

Al final de su discurso dice “Las instituciones catalanas tienen el deber de respetar e implementar lo que hoy han decidido sus ciudadanos.” Muestra una alta ARROGANCIA, PREOCUPACIÓN y TEMOR. Se muestra aún más altanero que en el pasado. Su desafío al Estado es claro y conciso. No obstante, su preocupación por la incertidumbre futura es clara, dado que nadie sabe qué es lo que va a pasar a partir de ahora.

Podemos concluir que Carles Puigdemont ha mostrado unas emociones coherentes con el discurso que ha pronunciado.

El (in)cierto futuro

A partir de ahora se abre un tiempo distinto. Las amenazas de ambas partes se han ido consumando. A pesar de las advertencias, nadie esperaba que se produjera una represión policial tan palpable.

El Govern ha visto refrendadas sus expectativas por la afluencia de público a los colegios electorales. A pesar de las sucesivas sentencias judiciales en contra, un gran número de ciudadanos han ido a votar. Tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil han actuado contra el pueblo de una manera contundente.

Hoy más que nunca, el futuro torna hacia lo más incierto. La Generalitat ya ha anunciado que declarará de manera unilateral la independencia (DUI). El Estado utilizará todos sus resortes para mantener la unidad de España. Nadie sabe qué pasará. Lo que parece claro es que la fractura social es enorme. La desafección de una parte de la sociedad catalana con España se acrecienta aún más. Al mismo tiempo, todos los acontecimientos solo han servido para enconar aún más las posiciones de ambas partes”.

A partir de ahora, estaremos atentos a los pasos que se sigan para ver en qué termina todo esto.