La ira del discurso de investidura de Mariano Rajoy

Mariano Rajoy acudió al Congreso para tratar de convencer con su discurso como candidato a ser investido Presidente del Gobierno. Rajoy era conocedor de las pocas opciones que tiene. Con los apoyos de Ciudadanos y Coalición Canaria conseguiría 170 votos a favor. Necesita 6 más positivos o 11 abstenciones. Desde Emotion Research Lab hemos analizado el discurso de investidura del presidente en funciones para predecir qué ocurrirá en las próximas semanas en nuestro país.

En un discurso de más de hora y media, Rajoy comenzó señalando los tres ejes de su discurso, destacando que España necesita un gobierno urgente.

Mariano Rajoy comenzó su discurso valorando las razones por las que ha decidido presentarse a esta investidura. La IRA y el PÁNICO dominaron su discurso. Comenzaba su argumentación con altos niveles de confianza en un discurso auto complaciente aunque estas emociones se adueñaban de su discurso al referirse a la necesidad de un gobierno estable y ante la posibilidad de que si no triunfa su investidura, Podemos y el PSOE retomen las relaciones.

La ira de Mariano Rajoy

Mariano Rajoy hizo partícipes a todos los partidos con representación en el congreso de la responsabilidad de que en España se forme por fin un gobierno. Algo que tras hacer una pregunta con cierta sorna, hizo que en la sala se escucharan algunos murmullos. Rajoy dejó entrever que esa pregunta iba referida al PSOE, ya que sin sus votos y con su negación, las terceras elecciones cada vez están más cerca. Se mostró indignado y asombrado, coherentemente, con la situación que España está viviendo y con que los grandes partidos no puedan ponerse de acuerdo en la formación de un gobierno estable.

Mariano Rajoy aludió a la Constitución de 1812 ante las risas y el asombro de los diputados de Podemos, lo que hizo que se enfrentara a ellos mostrando IRA y disminuyendo sus niveles de autocontrol al encararse. Tras este cruce de miradas, el candidato Rajoy trató de hacer una alusión a la unión de todos los españoles bajo una misma Constitución.

Este momento fue quizás el más complicado, provocado por su defensa de la unidad de España ante la amenaza secesionista de Cataluña. De hecho, lo nombró como el tema más crucial de un futuro mandato gubernamental. Mariano Rajoy ha enarbolado la bandera del constitucionalismo, invitando a que le sigan todos los partidos que defienden la unidad y la soberanía popular. Es un tema que le enerva y que ha contribuido a aumentar su IRA.

El candidato a la investidura ha errado en su estrategia. Su discurso pretendía abrir puertas al diálogo, proponer consenso y pactos colectivos. Su constante IRA le delata como alguien a la defensiva que se ve en el penoso trance de claudicar ante una situación que le viene impuesta tras haber participado siempre en gobiernos con mayoría absoluta. El mensaje emocional transmitido dista mucho de ser el correcto y sigue la línea ascendente de crispación de la política ante una situación que se antoja harto complicada. El liderazgo emocional y político del candidato ha quedado en entredicho.