El Brexit se formaliza en un clima de resentimiento. Un futuro incierto para Reino Unido.

El Brexit ya tiene fecha de activación. La primera ministra británica, Theresa May, ha anunciado que el próximo 29 de marzo comenzará el proceso que llevará a la retirada de Reino Unido de la Unión Europea.

La líder conservadora invocará el artículo 50 del Tratado de Lisboa para iniciar formalmente las negociaciones de salida del bloque europeo.

Ante el que es uno de los momentos más importantes para Reino Unido en las últimas décadas, May asegura responder a la demanda manifestada por los británicos en el referéndum. Sin embargo lo hace mostrando emociones primarias especialmente negativas.

Resulta relevante el perfil emocional de la Primera Ministra en un discurso en el cual expresa los planes de su partido en un momento notablemente decisivo.

El Brexit cada vez más cerca de convertirse en una realidad

Theresa May, al expresar cómo su partido está “respondiendo y cumpliendo con la decisión del pueblo británico de dejar la Unión Europea” muestra ENFADO y DESPRECIO. Un nuevo rol global al cual hace referencia con RESENTIMIENTO, emoción que se repite a lo largo de su alegato.

El programa que desde el Partido Conservador se plantea pretende para Reino Unido reformas tanto de carácter económico como social. Planes que inciden en la idea de fuerza y unión del país.“Nuestra tarea es más clara aún”, una aparente seguridad que no se corresponde con sus micro-expresiones faciales de EXTRAÑEZA y AVERSIÓN.

En dichos planes, May se refiere a su partido como “el partido de los trabajadores, de los consumidores, de los negocios responsables”. Sin embargo, al expresarlo muestra  ASCO y niveles de desagrado que pueden resultar intrigantes.

Un momento indiscutiblemente significativo pero ante un futuro al que se refiere con INTRIGA. Algo que sí está claro es su intención de continuar con el Brexit, “asegurar  la salida de Reino Unido de la Unión Europa”, manifiesta con IRA, ENFADO e incluso DESPRECIO.

La promesa parece cumplirse. Antes de que termine el mes de marzo comenzarán toda una serie de acuerdos que tienen por fin hacer efectivo el brexit sin acabar con las alianzas que Reino Unido pudiera tener con la Unión. “Dejamos la UE, pero no Europa”, aclara la Primera Ministra.