Asco y deleite: las emociones de la moción de censura más destacadas

Desde que Pablo Iglesias había anunciado su órdago al gobierno de Mariano Rajoy, todos sabíamos lo que pasaría. Sin embargo, las emociones de la moción de censura nos han dejado algunos momentos realmente interesantes.

El grupo parlamentario de Unidos Podemos acudía al Congreso con la seguridad de que su moción sería rechazada. A pesar de los intentos de atraer el voto del PSOE, solo pudieron contar con ERC, Compromís y EH Bildu.

Lo más destacado de la jornada fue el cara a cara protagonizado por Irene Montero y Mariano Rajoy. No se esperaba que el presidente diera la réplica ya desde la primera intervención de la portavoz parlamentaria del grupo morado. El tono fue muy grueso debido al ataque directo a cuenta de los casos de corrupción.

Las emociones de la moción de censura

Gozo y deleite de una Irene Montero muy incisiva

A pesar de que Pablo Iglesias se postulaba como candidato alternativo en la moción de censura, fue Irene Montero quien abrió fuego. Su intención era clara; abrumar con los casos de corrupción que pesan sobre el PP.

Cuando se refiere a que el PP es un partido “…de estar al frente de un partido que tiene más imputados en sus filas que los miembros del Congreso y el Senado juntos” muestra un DELEITE considerable. Destaca además el CINISMO y el GOZO. Estas emociones tienen unos niveles de activación realmente altos y sostenidos durante toda su intervención.

Desconcierta cuando asevera “la democracia pide paso señoría” puesto que muestra PÁNICO y SOBRECOGIMIENTO. Podría interpretarse como un momento de debilidad ante su inexperiencia en citas de este calado.

Al espetar “ustedes ya no tienen proyecto político” extraña cómo le invaden emociones como la ANGUSTIA y la INCOMODIDAD.

Profundo asco de Mariano Rajoy ante Unidos Podemos

El presidente del Gobierno no se jugaba nada. Consciente de su victoria anunciada, sorprendió que fuese él en persona quien contestara desde el principio alp grupo que había solicitado la moción.

Es digno de ver cómo el presidente del Gobierno, que hace gala siempre de contención, muestre un ASCO tan profundo durante toda su intervención. Es difícil encontrar otra emoción a lo largo de su alocución. Quizás, podríamos incluir la REPULSIÓN que aparece también.

Cuando se refiere al escrito de petición de moción de censura y dice “es la mejor prueba de lo atinado de aquella sentencia” vemos SERENIDAD y CINISMO. No tiene nada que demostrar. Se muestra calmo y cínico por la cita que va a decir a continuación.

Cuando habla de una moción “de fogueo…contra todos a la vez incluidos ustedes mismos” su ASCO torna en REPULSIÓN e INDIGNACIÓN. Sin duda está molesto por tener que acudir a una sesión que en su opinión es una pérdida de tiempo.

Nuevo intento a la vista

A tenor de lo ocurrido, podemos sacar algunas conclusiones.

Pablo Iglesias no ha conseguido ser presidente pero pasa convertirse en el verdadero líder de la oposición. El aparente vacío de poder en el PSOE ha sido aprovechado por él de una manera ingeniosa.

Mariano Rajoy se maneja bien en las sesiones parlamentarias. Quizás ha cometido fallos lingüisticos, fruto de muchos memes después. Es consciente de ser un líder con los pies de barro ya que sus apoyos corren el riesgo de tambalearse.

Al parecer, ya está en marcha un nuevo asalto al poder. El líder de Unidos Podemos quiere una nueva moción de censura antes de que acabe el año. Parece tener la clara intención de derrocar a un gobierno estigmatizado por la corrupción. Los problemas internos o las dudas sobre el secesionismo catalán pueden lastrar su continuidad.

Estaremos atentos en nuestro Barómetro Político Emocional a las futuras citas en este ámbito.